Santiago Cao
Santiago, fale algo sobre sua vida pessoal
Nací en Buenos Aires, Argentina el 12 de noviembre
de 1974, en una familia donde ambos padres eran médicos dedicados intensamente
a su profesión pero que tenían, por decirlo de algún modo, otras grandes
pasiones por fuera de la medicina: mi padre el trabajo manual (construía con
fósforos y cola, réplicas de barcos e iglesias a escala reducida), y mi madre aprovechaba cuanto podía para
viajar hacia otros lugares. Creo entonces que ante tanto mandato subliminal de
ser un profesional, me he rebelado inconscientemente ante ello haciendo de mi
vida lo que para ellos era secundario, es decir, trabajar con mis manos y
viajar.
La familia de mi madre vivía en una ciudad del
interior de la provincia de Bs As llamada Arrecifes, ubicada a 179 kilómetros
de donde vivíamos nosotros, y por ese motivo el viajar fue introduciéndose
dentro mío como un objeto de placer. Viajar significaba transportarme a otros
mundos y otros afectos. Allí vivían mis abuelos que fueron como padres para mí.
De modo tal que parte del año vivía en una ciudad y al llegar las vacaciones, junto
con mi hermana Constanza que es dos años menor que yo, nos transportábamos
hacia esta otra ciudad. Nuestros padres
se separaron cuando yo tenía 9 años y esto repercutió en que buscara en la
figura de mi abuelo el rol del padre. De él aprendí mucho. Tanto es así que
cuando falleció fue como si hubiera muerto Dios. Y ya sin Dios sobre la tierra
estuve viajando a la deriva recorriendo Sudamérica durante dos años. En aquella
época previa a su muerte, yo estudiaba Psicología y daba clases de
Neurobiología, pero a raíz de una experiencia vivida en un pueblo de costa de
Ecuador llamado Montañita, mi vida había entrado en una profunda crisis de
existencia. Había recorrido durante los 2 meses de mis vacaciones de verano un
poco de Bolivia, Perú y Ecuador. En este último país tuve la suerte de llegar a
donde tenía que llegar, es decir, a participar de una ceremonia de San Pedro (cactus
que al igual que el Peyote es utilizado como planta sagrada transmisora de
conocimientos). Luego de esa ceremonia fui al mar y allí tuve una experiencia
de comprensión de la “realidad” distinta a la que había tenido hasta ese
entonces. Experiencia tan intensa, que luego de ella no pude volver a
comprender las cosas del modo en que lo había hecho hasta ese momento. Tan intensa
que al regresar a Buenos Aires abandoné la carrera de Psicología (en realidad
abandoné la construcción de la realidad que desde allí me transmitían) y
comencé a estudiar la Licenciatura en Artes Visuales. Pero el conflicto entre
la “realidad” heredada socialmente y la que había comprendido tras esa
experiencia en Ecuador se había agudizado.
En octubre del año siguiente murió mi abuelo y una
parte de mi historia moría con él. Pienso ahora que esta muerte profundizó la
crisis de existencia que estaba viviendo. Ya sin una parte de mi pasado,
precisé entonces salir a recorrer otra historia de vida. Partí nuevamente hacia
Ecuador con intención de quedarme los dos meses del verano, pero ya en
Montañita decidí que no quería regresar. Fue allí donde se unieron el trabajo
manual y el viajar. Aprendí a hacer artesanías y malabares y con estas
herramientas estuve recorriendo Sudamérica durante 2 años. Un viaje a la deriva
que me introdujo en un presente continuo donde tenía la sensación de que mi
vida “desde siempre y para siempre” había sido y sería eso: existir sólo en la
duración del presente.
- Como foi sua formação artística?
Mi formación artística entonces fue el cruce de
varias cosas. De la psicología, de las Artes Visuales, del Teatro, de la
Literatura y fundamentalmente de las experiencias vividas a lo largo de ese
viaje de dos años y de los viajes más breves que le sucedieron. En ese existir
en tanto duración del presente fue donde aprendí a trabajar y desarrollar el
concepto de acción duracional que en
mis propuestas se torna una herramienta de (des)velo de prácticas cotidianas. Y
este (des)velo no es otra cosa que los continuos (des)velos que he aprendido a
Ver gracias a los otros modos de Ver propios de cada contexto y de cada
persona. Modos que me han enseñado a comprender la inutilidad de creer en la
existencia de una única realidad.
- Que artistas influenciam seu pensamento?
En realidad quienes
influencian mi pensamiento son aquellos Otros con los cuales puedo conversar e
intercambiar opiniones, más allá de si exhiben el rotulo social de “artista” o
no. Hay “grandes artistas” cuyas obras de performance pueden maravillarme, pero
que no generan más que elogios de mi parte. Quienes me influencian son quienes
intercambian conmigo algo más que una imagen de su obra. Puedo nombrar como
ejemplo a algunos artistas cuyos trabajos no solo me conmueven sino que además
tengo un fluido intercambio de palabras y afectos en conversaciones que muchas
de las veces se desarrollan con un vino de por medio: Juan Montelpare
(argentino residente en Ecuador), Rose Boaretto (brasilera), Verena Stenke y
Andrea Pagnes (ella alemana y él italiano, mejor conocidos como VestAndPage),
Camila Mello (brasilera residente en Inglaterra), Eduardo Lemu Martínez
(argentino), George Sander (brasilero), Valeria Andrade (ecuatoriana), Nathalie
Aguezomo Mba Bikoro (de Gabón –África- pero reside en Inglaterra), Aidana Rico
Chávez (venezolana residente en Argentina) y tantos otros y otras que son con
quienes puedo co-construir pensamientos producto de un intercambio de opiniones
y afectos. Pocas son las personas que me han movilizado sin haber tenido la
oportunidad de “sentarme” a conversar con ellas (aunque he mantenido largas
charlas con sus libros): pienso ahora en Foucault, en Jodorowsky, o también en George
Orwell. Y muchas en cambio han sido quienes me han ayudado a construir mi
pensamiento. Pienso en Alan Larsen, con quien nos hemos pasado largas noches
frente a un tablero de ajedrez charlando sobre variados temas al punto de
descubrir que habíamos olvidado ya a quien lo correspondía realizar la
siguiente movida de piezas. O también Meme Abú Arab y Eliza Moreira, quienes me
ayudaron inmensamente desde sus propios planteos a comprender las relaciones
interpersonales y los mandatos sociales que se activan en ellas. O aquel hombre
que vivía en la calle y que un día en que creía que mi vida era una mierda me
detuvo en mi caminar para pedirme un cigarrillo y con su pregunta me permitió
comprender la realidad que estaba produciendo desde mi subjetividad. “¿Cómo le
está yendo?”- me preguntó mientras le convidaba el cigarrillo pedido. “La
verdad es que con muchísimos problemas”- le respondí, a lo que acto seguido él
me preguntó “¿ahhh usted también está viviendo en la calle?”. Solo pude guardar
silencio y cuando abrí mi boca, de ella salieron solamente palabras de
agradecimiento por mostrarme la simpleza y levedad de los problemas que me
aquejaban en ese entonces.
Como você descreve seu trabalho como artista?
Me gusta pensarlo como prácticas de (des)velo de
situaciones cotidianizadas socialmente. Acciones micropolíticas que pretenden
generar un “corrimiento” en quienes las observan. Cuando acciono interviniendo
el espacio público busco hacerlo sin cámaras a la vista y sin dar indicios de que lo que allí está sucediendo tiene vinculación con una propuesta artística.
Pienso que cuando de aquello no hay nada ni nadie que pueda dar referencias concretas, quien comienza a darle significación es el propio observador. Si no hay cámaras que estén registrando (o al menos si dichas cámaras no son visibles), si no hay un público convocado de antemano para presenciar el acontecimiento, y si quien o quienes accionan no dan respuestas de lo que está sucediendo, los que responderán serán precisamente los que por allí transiten. Y por
este motivo, opto por el uso de la mirada como herramienta de comunicación e interrelación. Al mirar en silencio a los ojos de la persona que me habla, al no responder oralmente, evito cerrar en una única respuesta (la mía) las múltiples preguntas que me hagan. Siendo así, guardando para mí el “porqué”, el sentido de la acción, obtengo a cambio múltiples “porqués”, múltiples sentidos, ampliando y enriqueciendo la propuesta inicial.
Pienso que este inicial “vacío” de respuestas
genera una angustia en el espectador; angustia que buscará “tapar” llenándolo
de respuestas automáticas. Aquí podemos pensarlo como un espectador sabi(d)o en tanto estas respuestas son los saberes
acumulados y aportados por el contexto donde se formó y vivió. Saberes que
buscan neutralizar todo tipo de situación que rebalse de lo cotidiano
estable(cido). “Debe estar drogado o borracho”, “no tiene nada mejor que
hacer”, “debe ser una protesta” o simplemente “algo debe ser”, son respuestas
que se escuchan con frecuencia. Pero cuando desde la duración se sostiene dicha
acción, cuando ella supera el tiempo “lógicamente” establecido para encuadrarse
en esas respuestas (durando por ejemplo horas o días) las mismas comienzan a
“caer”. ¿Un nuevo vacío de explicaciones se genera? Este espectador sabi(do) se torna un espectador ignorante. Y si continuáramos más allá en el tiempo, si
ese cuerpo comenzara a dar indicios de dolor o daño, podríamos pensar que dicho
dolor sería percibido y amplificado por este espectador ignorante como propio. ¡Y cuando nos duele queremos
hacer algo para evitarlo! Es allí -cuando dejan de observar para intervenir la
acción- que se transforman en Interactores
que definirán un nuevo rumbo o un nuevo desenlace para la propuesta inicial.
En este sentido, entre ésta propuesta inicial y lo
resultante, hay una distancia tan grande que me genera cuestionamientos entorno
al concepto de autor de dicho trabajo. Es decir, sin estos Interactores que han definido el resultado de la acción, la misma
no hubiera acontecido de ese modo. Y siendo que estas personas permanecen
anónimas en los registros difundidos posteriormente, más que una multiplicación
de autores pienso en una “dilución de la autoría” para este tipo de propuestas.
Entonces y resumiendo, considero mi trabajo como
acciones micropolíticas que permiten a quienes por allí transitan su cotidiano acontecer de pasivos espectadores,
ser corridos a un estado de excepción
aconteciendo con ellos como activos
Interactores.
O que você pensa sobre as Bienais e Feiras de
Arte?
Pienso que estos espacios son los espacios de los Saberes Dados y que como tales es muy
difícil insertar en quienes por allí transitan las preguntas que posibiliten
nuevas respuestas y por ende que provoquen este cambio de Espectador Sabi(d)o a
Interactor.
Você escreve sobre seu trabalho?
La escritura es parte de mi trabajo. No escribo
“sobre mi trabajo” sino que al escribir estoy completándolo. Considero ésta
escritura como un otro tipo de registro que, al igual que el fotográfico, el
filmado o el sonoro, harán un recorte subjetivo de lo sucedido. La escritura,
en este caso, la considero como un registro narrativo subjetivo de lo
acontecido durante la acción.
É possível viver de arte na Argentinal?
Primero habría que definir a que se llama “arte”
para luego poder saber si es posible vivir de aquello. Y luego de esto
preguntarnos si de lo que se “vive” es del acto de producir o de los productos residuales resultantes de
aquel acto. Entonces quiero proponer una afirmación: Todo “arte” es
procesual. El resultado
final sólo es un soporte que guarda impresiones, a modo de un registro, de lo sucedido.
De tal manera, una pintura es el conjunto de pinceladas que, en tanto índices,
nos inducen a pensar que allí hubo de suceder una acción que consistió en
imprimirle a la tela la pintura que se observa. Pero la obra no es ella, sino
todo el proceso que le llevó al artista finalizarla, considerando este período
desde su inicio hasta la última pincelada. Sus aciertos y desaciertos. Sus
encuentros a solas con el objeto, y frente a otras personas. Los comentarios de
estas otras personas. Los accidentes acontecidos durante el proceso, los
imprevistos.
La resultante, el objeto, no es más que un cúmulo
de registros cuyo valor es dado por un mercado que solo puede tener acceso a lo
que queda por fuera de ese proceso, es decir, el residuo. En todo caso, de lo
que podemos estar seguros es de que el mercado guarda más valor en este “objeto
residual”, que en el proceso de creación misma.
¿Y si le preguntamos a este artista el porqué
-luego de terminar una pintura- inicia nuevamente el proceso partiendo desde un
lienzo vacío, que creen que nos diría?
Y en mi caso
particular… en tanto no produzco obra objetual, es muy difícil conseguir que
alguien se interese en financiar la producción de conocimiento, con lo cual
preciso financiar mis gastos cotidianos, y por ende la mayoría de mis
propuestas, por otros medios no considerados como artísticos.
Como você descreve seu trabalho como professor de
arte?
Considero ese espacio como un lugar de
experimentación y de construcción colectiva de discursos. Busco que los conceptos
no se adquieran desde la transmisión oral y la “confianza” otorgada a la
persona que ocupa el rol de profesor y los conocimientos que porta (o en
palabras de Freud, el “Sujeto Supuesto Saber) sino que dichos conceptos se
hagan “carne” en las personas, que los vivencien desde su propia percepción y
desde allí que los comprendan según su propio modo personal. Por ello estoy más
interesado en generar situaciones o experiencias en las clases sobre
determinados temas, como por ejemplo la temporalidad, que de hacer una
exposición oral del concepto de “tiempo en la obra de arte”.
Para graficar mejor esta metodología, voy a citar
una parte del texto de mi Tesis de Licenciatura en Artes Visuales donde hago
mención a esto mismo:
“Unas semanas atrás tuve la suerte de dar una
clase sobre el Tiempo y el Espacio. Me interesaba que lxs estudiantes pudieran
pensar estos temas, no desde la teoría a la práctica, sino, desde la
experiencia personal a la teoría colectiva. De modo tal que decidí realizar un
experimento.
Llegué a la clase exactamente con 30 minutos de demora y al
ingresar, sin saludar ni emitir palabra alguna a nadie, instalé en el frente de
la misma una silla y una mesa. Detrás había, colgando de la pared, una pizarra.
Con tiza blanca escribí sobre la misma:
VAMOS A HACER TIEMPO
Cerré la puerta, me acomodé en la silla, y previo programar mi
teléfono celular para que una alarma se activara 20 minutos después, me dispuse
a dormir con los brazos y torso apoyados sobre la mesa. No fue realmente un
sueño profundo sino, más bien, un dormitar desde el cual podía escuchar
lejanamente algunas de las conversaciones que tenían los y las estudiantes
durante ese período.
A los 20 minutos sonó la alarma. Estiré los brazos. Me desperecé e
imponiendo un tono grave a la voz, le pregunté a una de las estudiantes que no
había dejado de hablar en todo el tiempo que duró la experiencia
- ¿Qué hiciste durante todo este tiempo? ¿Lo aprovechaste o perdiste
el tiempo?
Como vio que la miraba serio, dejó de reír y un poco nerviosa respondió
- Pienso que estuve perdiendo el tiempo
- ¿Y vos? -Le pregunté a otro de los estudiantes- ¿aprovechaste el
tiempo o lo perdiste?
La respuesta fue la misma. Dijo haberlo perdido.
- Entonces, si hemos perdido el tiempo, ¿alguien me puede decir dónde
está? -pregunté
- O mejor aún –acoté- alguien me puede mostrar donde está el resto
del tiempo que no hemos perdido. Y los que creen que hemos estado “haciendo
tiempo”… ¿me pueden mostrar dónde está ese tiempo que hemos hecho?
Acto
siguiente sonreí. Ya no hacía falta jugar al hombre serio que se molesta por
haber “perdido” el tiempo. La clase entera transcurrió en un intenso debate
donde, con los y las estudiantes, analizamos los distintos conceptos de
Tiempo.”
(Texto extraído de “El Corporear como Práctica
de Restauración-Restitución Simbólica en la Era de las Comunicaciones
Virtuales”, p. 25. Tesis de Santiago Cao. Disponible en:
¿Para cual de mis “futuros”? Mi futuro cambia el tiempo todo, entonces comentar
mis planes de algo que sé que no irá a acontecer me parece una inutilidad.
No tengo horas libres (vagas). El tiempo todo estoy
haciendo algo, mismo este algo sea pensar, observar, generar razonamientos y
asociaciones entre lo pensado y lo observado, etc.
Quizá éste sea mi mayor conflicto en la vida; el no
haber aprendido hasta ahora (y luego de tantas enseñanzas recibidas al
respecto) a simplemente “estar” en algún lugar sin tener que intentar
comprender desde allí mi existencia.
“El Sueño de la Casa Propia" (o como hacer para no
perder el sueño)”. 25 al 26 de abril de 2011. Festival Fora do Eixo, Brasilia, Brasil. Registros fotográficos
tomados por Philipe Nagô.
“Deseo Cero”. 24 al 27 de Mayo
de 2011. Encuentro
Independiente de Performance (E.P.I.), Lota, Chile. Registro
fotográfico tomado por Deborah Dêgêlê.
- “Deseo Cero”. 24 al 27 de Mayo
de 2011. Encuentro
Independiente de Performance (E.P.I.), Lota, Chile. Registro
fotográfico tomado por Mario Moreno Krauss.
“Dos Desnudos”. 7 de Diciembre de 2008. Intervención
Performática en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, Argentina. Registro
fotográfico tomado Flor Firvida.
“Pes(o)soa de Carne e Osso”. 28 de Septiembre de 2010. Festival MOLA (Mostra
Osso LatinoAmericana de performances urbanas), Salvador de Bahía, Brasil. Registros
fotográficos tomados por Juan Montelpare.
Santiago Cao: (Bs. As., Argentina, 1974). Estudió
Licenciatura en Artes Visuales en el IUNA (Instituto Universitario Nacional del
Arte) donde además ejerce desde el año 2008 como profesor de la asignatura
Lenguaje Visual. Realizó también estudios de la Lic. en Psicología y
experimentó con Teatro, Literatura, Clown y Espectáculos Callejeros. Trabaja
con su cuerpo desde la Performance e Intervenciones Urbanas con especial
interés en las acciones duracionales para -a modo de rito de paso- trascender
de un estado de conciencia a otro. Es en la duración donde pretende, mediante
acciones de des(velo), recortar una porción del contexto generando y generándose cuestionamientos sobre
los consensos sociales, provocando al espectador a participar, tornándolo de
esta manera en Interactor.
Ha
participado en diversos festivales internacionales de Intervención Urbana y
Performance, así como también intervenido el flujo urbano de manera
independiente y autónoma desde el 2003 en Argentina, Brasil, Bolivia, Chile,
Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.
Coordina
desde el 2008 la “Residencia Artística El Puente” (barrio de La Boca, Bs. As.)
y junto a Soledad Sánchez Goldar, Eduardo Lemu Martínez y Celeste Sánchez
Goldar co-organiza “nómades, Festival Itinerante de Performance
e Intervenciones Urbanas”

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